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¿Tu problema es de integración o de proceso?

Antes de conectar dos sistemas conviene saber si el desajuste es técnico o si dos departamentos llevan años sin ponerse de acuerdo. Cuesta una semana averiguarlo y ahorra proyectos enteros.

La petición llega casi siempre formulada igual: «necesitamos integrar el ERP con la tienda». Y en aproximadamente la mitad de los casos, integrar los dos sistemas no resuelve nada, porque el problema real no está en el cable sino en los dos extremos.

La señal que distingue un caso del otro

Hay una pregunta que separa las dos situaciones con bastante fiabilidad: ¿quién es el propietario de este dato?. Si al preguntar por el precio de un artículo, o por el estado de un pedido, dos personas de dos departamentos dan respuestas distintas y ambas están convencidas de tener razón, no tienes un problema de integración.

Tienes un problema de gobierno del dato. Y si lo automatizas sin resolverlo antes, lo único que consigues es propagar el desacuerdo más rápido y a más sitios.

Qué mirar en la primera semana

  1. Quién crea cada dato y quién lo modifica después. No en el organigrama: en la práctica. A menudo el sistema que «manda» sobre un campo no es el que la dirección cree.
  2. Dónde se corrige a mano. Cada corrección manual recurrente es una regla de negocio que no está escrita en ninguna parte. Si integras sin recogerla, la integración la va a romper.
  3. Qué pasa cuando hay conflicto. Si el ERP dice A y el CRM dice B, ¿quién gana? Si nadie sabe contestar, esa decisión la va a acabar tomando por defecto quien escriba la integración, que es la peor persona posible para tomarla.
  4. Cuántas veces se reintroduce el mismo dato. Es la métrica más honesta del coste real del desajuste, y suele sorprender.

Cuando sí es un problema de integración

Hay casos claros. Todo el mundo está de acuerdo en qué significa cada campo y quién manda sobre él, pero el trasvase es manual, lento o frágil: exportaciones a Excel, pedidos retecleados, una API de proveedor que cambió sin avisar. Ahí la ingeniería resuelve de verdad, y suele resolver rápido.

Por qué esto se salta tan a menudo

Porque el diagnóstico no se factura fácil y la integración sí. Es más cómodo empezar a conectar sistemas —hay tareas, hay avance visible, hay algo que enseñar— que sentarse con dos departamentos a decidir quién tiene razón sobre la definición de «cliente activo».

Pero esa conversación va a ocurrir igualmente. La única variable es si ocurre en la semana uno, cuando todavía es barata, o en la semana veinte, cuando ya está construido encima.

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